El técnico vizcaíno valora sus primeros meses en el Costa Adeje Tenerife, su rápida adaptación a la dinámica de la entidad y su metodología de trabajo. Eder Maestre (Bilbao, 1986) aterrizó en Tenerife con la misión de liderar al Costa Adeje Tenerife en su andadura por la Liga F. Un viaje de 2.440 kilómetros que comenzó con una llamada y un ‘sí’ que ha llevado a las guerreras a su mejor versión, saboreando un momento tan dulce como el que vive actualmente en el campeonato regular. Ahora, el técnico recuerda satisfecho la decisión y se muestra ilusionado por todo lo bueno que puede deparar en el futuro el esfuerzo y compromiso de la plantilla tinerfeña. Toda historia tiene un comienzo y el de Maestre fue sobre el verde, pero como jugador. Sin embargo, las lesiones le hicieron plantearse un nuevo futuro que "tenía que seguir vinculado al fútbol". Así, empezó a ocupar los banquillos desde categorías de la base mientras se formaba en diversas áreas para poder plantear soluciones ante cualquier situación: "Vivo en unos altos grados de autoexigencia y perfeccionismo". "Estar hoy aquí, visto lo que se ha conseguido, es superar mis expectativas", explica Maestre sorprendido ante la rápida adaptación y consolidación del grupo. "El ambiente es espectacular por parte del cuerpo técnico y las jugadoras porque hay una conexión de autoexigencia, pero nunca faltan risas". "Cómo no voy a estar orgulloso y satisfecho de poder aportar mi granito de arena un proyecto en el que me siento reflejado cien por cien en lo personal y, sobre todo, lo profesional", asegura con la pasión que le caracteriza, el técnico azul y blanco. Aunque sus inicios fueron lejos de la isla, su camino y el de la entidad se han regido por el trabajo duro, el compromiso y la dedicación, ahora pilares en su unión: "La idiosincrasia del club es la idiosincrasia de Eder Maestre, en cómo ha ido dando los pasos hasta llegar hasta aquí". Una alianza que comenzó a consolidarse y dar sus frutos rápidamente, para seguir escribiendo capítulos importantes en la historia de las guerreras.