El primer partido en casa de 2026 llega en un momento clave para el equipo y para el club El CD Tenerife Femenino afronta el inicio de 2026 desde una posición de crecimiento y consolidación. La situación actual del equipo es el reflejo del trabajo realizado durante los últimos meses, en una temporada marcada por los cambios, la adaptación y la construcción de una identidad cada vez más definida dentro y fuera del terreno de juego. Desde el vestuario, las jugadoras coinciden en que el momento que atraviesa el equipo es fruto del esfuerzo colectivo y del aprendizaje constante. Más allá de la clasificación, el grupo percibe que el proyecto avanza en la dirección correcta, con una base sólida y un amplio margen de mejora. Así lo expresa Clau Blanco, quien define el curso como “un año importante para nosotras”, destacando que “el equipo está en un crecimiento importante y tenemos claro que aún tenemos margen para seguir mejorando”. En esa misma línea, Bicho subraya el salto que ha dado el grupo en términos de competitividad y profesionalización: “El cambio, al venir al Mundialito, nos ha dado ese pasito a nivel profesional que nos ha puesto a competir de tú a tú con cada equipo y a ganarnos ese respeto”. Una evolución que se apoya también en la fortaleza mental del vestuario, tal y como explica Aleksandra: “Uno de los pilares de este grupo es la mentalidad, crear una identidad y una base fuerte de lo que queremos ser a largo plazo”. El crecimiento del club se percibe igualmente en el día a día. Nuevas instalaciones, un nuevo escudo y una estructura en constante evolución han reforzado el sentimiento de pertenencia y la responsabilidad de representar a un proyecto que no deja de dar pasos hacia adelante. Cada cambio ha supuesto un reto, pero también una oportunidad para fortalecer la unión del grupo y seguir construyendo una identidad propia. S. Castelló destaca el momento actual de la entidad, asegurando que “a día de hoy es uno de los grandes clubes de Primera División y se ha ganado el respeto de toda la isla”. Una visión que comparte la capitana blanquiazul, Patricia Gavira, quien pone en valor el recorrido del club y su proyección de futuro: “El club ha ido creciendo y se ha convertido en un referente. Creo mucho en el proyecto de futuro que tiene la entidad. Somos un modelo a seguir en la forma de trabajo y en la evolución que estamos teniendo”. En este contexto, el primer partido en casa de 2026 adquiere un significado especial. Volver a jugar ante la afición supone un punto de encuentro entre el equipo y su gente, una oportunidad para compartir el camino recorrido y reforzar un vínculo que se ha ido construyendo jornada tras jornada. La grada vuelve a ser un impulso emocional clave para afrontar esta nueva etapa del año. Bicho resume ese sentimiento colectivo que se vive en el Heliodoro: “Semana tras semana, llegar al estadio y seguir viendo las mismas caras, la misma gente y siempre en la misma cantidad, es algo que hemos conseguido como equipo. Jugar en casa se siente, la afición vive cada jugada como suya, cada córner y cada falta. Es un plus que se nota desde fuera y que nos aporta muchísimo dentro del campo”. El CD Tenerife Femenino encara así el presente con ilusión y ambición, consciente del trabajo realizado y del camino que aún queda por recorrer. Un proyecto que sigue creciendo desde dentro, apoyado en la unión del vestuario, el respaldo de la afición y la convicción de que cada paso cuenta para seguir construyendo el futuro del club.