El cuadro azul y blanco apuesta por un modelo de entrenamiento consciente, adaptado y basado en métricas que permiten alcanzar el máximo rendimiento físico antes de cada jornada de Liga F. En el fútbol profesional, detrás de cada partido hay una planificación minuciosa que comienza justo después del último encuentro. Así lo refleja el modelo de trabajo del Costa Adeje Tenerife Egatesa, que esta temporada ha consolidado una preparación física estructurada, consciente y profundamente individualizada para cada futbolista en la que juega un papel importante la coordinación entre la preparación física, la labor de los fisioterapeutas y la readaptación. El cuerpo técnico se reúne para organizar la semana de preparación después del último partido, empezando con una dinámica compensatoria donde las jugadoras con menos tiempo en el campo hacen un trabajo más exigente y las que vienen de disfrutar de más minutos hacen un trabajo más regenerativo. De esta forma, la preparación se divide en fases. “Contamos con un sistema de control interno que nos dice si estamos cumpliendo con los niveles de carga ideales”, ha explicado Samuel Fariña, preparador físico del equipo. “Si no se alcanzan esas cifras, incorporamos ejercicios extra para asegurarnos de que la jugadora llega al partido bien preparada”. Así, la preparación previa al choque “está muy estructurada, siguiendo un protocolo establecido desde el principio de temporada que nos ha funcionado muy bien. En campo realizamos una sesión controlada con GPS en las que buscamos unos parámetros determinados. Unos datos que nos sirven para evaluar y analizar, a diario y de forma tangible, si las métricas se corresponden a nuestro plan y los objetivos”, ha añadido Fariña. Uno de los grandes avances esta temporada ha sido el uso del GPS en las sesiones, una herramienta que permite seguir en directo los datos físicos de cada jugadora. “Ha impactado considerablemente porque la jugadora vive el desarrollo del entrenamiento con conciencia, conociendo las demandas del staff. Además, lo puede cotejar ya que podemos seguirlo en directo, pudiendo evaluarse a sí misma”. La clave está en escuchar al cuerpo y adaptar el plan sin perder de vista el objetivo competitivo: “Es un trabajo en el que estamos conectados todo el día por el estado de las futbolistas. Ajustamos mucho el regreso de jugadoras en readaptación con reuniones previas”, ha asegurado poniendo en valor el trabajo conjunto. “Estoy muy contento y agradecido al club por darme la oportunidad de estar aquí y vivir el fútbol profesional. Esta temporada, a nivel de trabajo, he experimentado cómo las tareas de campo pueden llevar a un nivel de forma tan alto a las futbolistas. Tanto el staff como las jugadoras han podido ver el crecimiento exponencial que hemos experimentado”, ha concluido Fariña. Además del trabajo físico, el equipo realiza un seguimiento diario del estado emocional, descanso y bienestar general de cada futbolista mediante un cuestionario que también juega un papel importante para el departamento de fisioterapia: “Con los cuestionarios sabemos quiénes necesitan tratamiento junto a aquellas con las que ya contamos”, ha explicado el fisioterapeuta Diego Pata, quien ha subrayado la importancia de conocer los hábitos y necesidades de cada futbolista: “Sabemos que muchas ya cuentan con un vendaje específico o un calentamiento para el que cuentan con nosotros. Ya las conocemos lo que nos permite que lleguen a los partidos en las mejores condiciones”. Además, el club ha mejorado notablemente su capacidad de atención gracias a una clínica propia en Adeje, que ha optimizado los recursos, tiempos y calidad de los tratamientos. La clave está en la coordinación: “El contacto es diario. Así organizamos la vuelta de las lesionadas y prevenimos que otras lleguen a ese punto. Si alguna necesita tratamiento, buscamos que sea lo más breve y de forma organizada con la readaptación y preparación física”. Respecto a la preparación física, Airam Donate ha explicado cómo “normalmente dedicamos una jornada a trabajar el perfil de velocidad, y el resto a corregir debilidades y prevenir”. En la fase previa al partido, el cuerpo técnico aplica el método tapering, que reduce la carga para llegar con frescura al día de competición. Este enfoque se complementa con una comunicación diaria entre departamentos. “La coordinación es fundamental. Si una jugadora está cerca de volver de lesión, adapto su trabajo al tipo de sesiones que hace el grupo para que su regreso sea progresivo y funcional”, añade Donate, quien también destaca la implicación del vestuario en su primera temporada en el fútbol femenino: “La predisposición de las chicas ha sido increíble, eso hace que mi trabajo sea mucho más fácil”.