La marfileña dijo adiós a la que es su casa entre ovaciones y abrazos, sintiendo el calor de los aficionados, de sus compañeras, cuerpo técnico y directiva Aplausos, buenos deseos y lágrimas de emoción. Esa fue la sintonía principal para despedir a una jugadora que llegó al Costa Adeje Tenerife Egatesa en la temporada 2017-18 y que se ha convertido en una leyenda del equipo, dejando huella en los corazones de los seguidores del equipo y siendo un ejemplo como deportista y como persona. Koko Ange saltaba al terreno de juego en el 72 para disputar sus últimos minutos con la elástica azul y blanca, con una sonora ovación de la afición que se puso en pie para homenajear sus años de compromiso en el club tinerfeño. Pero ahí no quedó todo. Tras sonar el pitido final nadie quería moverse de su asiento. Estaban esperando para presenciar el adiós de una referente. La delantera fue manteada por sus compañeras, que se despidieron entre abrazos, reflejando el cariño que sienten por ella para, seguidamente, acercarse a los aficionados y agradecerles con la mano en el corazón y las emociones a flor de piel, el apoyo y el aliento recibido durante tanto tiempo. Asimismo, la marfileña manifestó entre lágrimas: “Tenerife siempre será mi casa. Volveré”. Además, subrayó que se siente “un poco triste porque estuve ocho años aquí en los que lo pasé muy bien. Estoy agradecida a Costa Adeje, al club, al presidente, Sergio Batista y a toda la directiva, a todas mis compañeras, al míster y al resto del staff, que han estado ahí tanto dentro como fuera del campo”. Por su parte, el presidente de la UD Tenerife Aseguró que “no es fácil estar aquí porque son muchos años. Todavía me acuerdo de cuando llegó del Barcelona, que no sabía hablar prácticamente español, con miedo por el cambio y ahora es un símbolo en este club”. Es por ello por lo que, aunque sea “importante deportivamente para nosotros, no le podemos cerrar las puertas”. Además, Sergio Batista explicó que la futbolista había recibido una buena oferta para su futuro y su familia “y nosotros teníamos que estar a la altura. Gracias, Koko, por tanto y te deseamos lo mejor”.